UMMO – Los extraterrestres que visitaron Aluche en la época de Franco

Entrevista a Eduardo Bravo

El titular no puede ser más simplista y más melón, porque si bien es verdad que el primer avistamiento ummita se produce en Aluche a mediados de los años 60 del siglo pasado, la cosa tiene mucha más enjundia y derivadas. Lo que empieza como una especie de extraña broma sobredimensionada rayando el experimento sociológico acaba convirtiéndose en un entramado de sectas, espionaje, control mental, sadismo, nazis, pedofilia,… y cuando al cabo de casi treinta años de chanza, el guasón Jordán Peña, al ver cómo se le ha escapado de las manos y que ya no es el único que dirige este dislate, quiere recular y confiesa… ya nadie le cree.

No, no es una novela, es realidad, UMMO, LO INCRÍBLE ES LA VERDAD (Autsaider División Sesuda) es un ensayo periodístico de Eduardo Bravo que se presentó de la mano de Santiago Camacho hace apenas un mes en los castillos de San José de Valderas, icónica localización de avistamientos ummitas. Allí tuvimos la ocasión de hablar con el autor. Estas con sus repuestas:

“Ahora existen los controles parentales para fiscalizar los contenidos audiovisuales, pero los niños de los 70, cuando encendíamos la tele, lo mismo veíamos Barrio Sésamo, que una corrida de toros, la muerte de Aldo Moro, a Las Vulpess cantando ‘Me gusta ser una zorra’, dibujos animados, un bombardeo de Vietnam de archivo, un corto de animación polaco hecho fotograma a fotograma o un programa de Jiménez del Oso que podía ir sobre las líneas de Nazca, los cirujanos psíquicos filipinos o los ovnis. Entre esos casos ovnis estaba el de Ummo, que siempre fue como el más destacado por su complejidad y por todas las derivadas que tiene más allá de lo ufológico. Es ahí cuando empieza mi interés por el asunto”.

“Lo que más me interesa del caso Ummo es que justamente no se limita a lo ufológico. A lo largo de las más de tres décadas que duró, bueno, ha gente que considera que sigue activo, en el relato Ummo van apareciendo, nazis, sectas, muertes violentas, informes oficiales, mutilaciones, llamadas telefónicas de los extraterrestres, fotografías de avistamientos… En definitiva, Ummo aglutina todo lo bueno de las historias fantásticas y, además, va cambiando a medida que avanza y se transforma la sociedad, de manera que prescinde de lo que ya no gusta, e incorpora novedades más acordes a los tiempos que lo renuevan y actualizan”.

“Acabé mi anterior libro, Villa Wanda, también editado por la División Sesuda de Autsaider Cómics, en 2017 y, desde entonces, me puse a trabajar en Ummo. Ha sido más de un año y medio de trabajo en el que, buena parte del tiempo se fue en estructurar el libro para que se entendiera el tema Ummo y sus ramificaciones que son innumerables. Una vez que conseguí eso, la parte de investigación y redacción fue más sencilla”.

“Ummo es uno de los casos ufológicos más importantes del mundo y además, es español. En Italia, Estados Unidos, Japón, Francia se ha hablado de este caso que, además, tiene elementos muy cañís, por no decir, directamente picarescos. En otras cosas no, pero en tomar el pelo a los extranjeros, bien en un chiringuito, bien en un congreso de ufología, a los españoles no nos gana nadie”.

“Publicaciones internacionales de ufología reprodujeron las imágenes de los platillos volantes avistados en San José de Valderas y los informes científicos supuestamente enviados por los extraterrestres convencidos de su veracidad. Luego resultó que estaba todo trucado, pero ¿y lo bonito que quedó todo? ¿Y lo bien que lo pasamos? Definitivamente, la verdad está sobrevalorada”.

“Entre esas peculiaridades que hacen a Ummo especial están cosas como que los extraterrestres mandaban informes escritos a máquina transcritos por un mecanógrafo al que habían contratado a través de un anuncio en ABC; que, cuando no querían utilizar el correo, realizaban llamadas telefónicas con el comprensible susto de los que las recibían; o que eligieron España para asentarse en una época en la que nuestro país no era precisamente California, París, Nueva York, Acapulco o la Costa Azul sino un país subdesarrollado y bajo una dictadura. En ese sentido, humor nunca les faltó a los ummitas”.

“En todos los casos de ufología hay cierto elemento de ‘querer creer’ por parte de los implicados. En Ummo hay detalles que podrían haber desmantelado el fenómeno en 1966, fecha del primer avistamiento en Aluche. Sin embargo, esos hechos sospechosos, no solo se ignoraron sino que la comunidad ufológica utilizaba sus congresos y publicaciones para desprestigiar y mofarse de aquellos colegas que ponían en duda las pruebas fotográficas o los informes. Así, poco a poco, ignorando unas cosas y cambiando otras, el asunto aguantó más de tres décadas”.

“Esa necesidad de creer está muy relacionada con la naturaleza humana y los anhelos o preocupaciones que nos atenazan. A alguna gente la consuela pensar que hay un ser superior que le compensará de los sufrimientos de este mundo; a otras personas, les gusta creer que hay seres superiores que viven en un mundo más avanzado en el que no hay enfermedades y en el que la tecnología, no solo resuelve los problemas de subsistencia, sino que hace que no tengan que trabajar demasiado. Por eso, a poco que unos hechos se acerquen mínimamente a ese relato, sea una aparición mariana o un avistamiento ovni, los humanos caemos rendidos y nos lo creemos sin hacer muchas preguntas”.

“Es curioso que todo eso sucediera en la época de Franco. O tal vez no. En un momento en el que estaban restringidos los derechos fundamentales, para el régimen era menos problemático que un grupo de ciudadanos se reunieran a hablar de extraterrestres que a organizar una célula del partido comunista o montar un grupo guerrillero. Además, a esa gente que vivía en dictadura, leer mensajes de extraterrestres que hablaban de la fraternidad universal, de bienestar, de justicia social, supongo que le resultaría bastante balsámico y les ayudaría a soportar el día a día de una España gris y sin libertades”.

“Las principales dificultades que me encontré al empezar a escribir “Ummo. Lo increíble es la verdad” fue la densidad del tema. El asunto Ummo se extiende a lo largo de tres décadas y tiene mil ramificaciones. Además, yo no soy ufólogo ni pretendo serlo. Por eso, no podía hacer un libro que narrase el asunto de manera lineal y desde un punto de vista ortodoxo. Necesité fragmentarlo en capítulos que, además, a veces adquieren la forma de entrevistas; otras veces, son artículos; otras, transcripciones de informes oficiales… Además, muchos de esos capítulos no tienen que ver exactamente con los extraterrestres sino que abordan el tema desde un aspecto más sociológico, como la influencia del fenómeno ovni en la música pop, en los videojuegos, etc.”.

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